NUESTRA SEÑORA DE LA ESTRELLA
REINA DEL ARRABAL DE TOLEDO
FIESTA - 15/06/2025
Ayer, 15 de junio de 2025, domingo de la Santísima Trinidad, tuve el privilegio de vivir en Toledo un acontecimiento profundamente conmovedor: la procesión anual de Nuestra Señora de la Estrella. Esta venerada imagen, aclamada como Reina del Arrabal, recorrió las calles alfombradas de tomillo entre el fervor del pueblo y la solemnidad que aporta el propio discurrir por las calles de la Ciudad Imperial. Fue un acto de belleza serena y devoción encendida, donde Toledo pareció detenerse ante la presencia de la Madre de Dios. Cada instante estuvo impregnado de respeto, fe y un amor palpable a María Santísima. Toledo, una vez más, honró a su Reina con alma, arte y oración.
Todavía resuenan en mi alma los ecos de aquella tarde, marcada por la emoción, la solemnidad y la hondura espiritual que envolvía cada instante del recorrido. A pesar del intenso calor que apretaba sobre la ciudad, nada fue obstáculo para que Toledo ofreciera a la Virgen un tributo lleno de respeto, belleza y devoción.
Desde las 19:00 horas, cuando las puertas de su ermita se abrieron para dar comienzo a la salida procesional, todo respiraba un aire de exquisita preparación y cuidado. Fue evidente el mimo con que se cuida cada detalle, el esmero con que se protege y se honra el patrimonio devocional y artístico de esta venerada talla, el respeto con el que se mantiene la iconografía tradicional de la imagen. Los anderos y anderas llevaban a la Virgen con una dulzura conmovedora, como quien sostiene lo más sagrado; su andar era firme pero delicado, pausado pero lleno de intención, como si cada paso fuese una oración.
El cuerpo de acólitos, revestido con pulcritud, acompañaba con recogimiento y reverencia, conscientes de la dignidad de su servicio. La banda de música, con un repertorio escogido con gusto y profundidad, supo crear en todo momento una atmósfera sonora que acompañaba, sin distraer, que elevaba el alma y predisponía al recogimiento. No era solo una procesión: era un encuentro con la Virgen, un momento de gracia que parecía transfigurar las piedras centenarias de la Ciudad Imperial.
La llegada a Zocodover resultó especialmente lucida. Aquel cruce de caminos, tan toledano, se convirtió en un altar abierto donde la Virgen fue recibida entre vítores, plegarias y un mar de emociones. Pero fue en las calles estrechas, cercanas a la parroquia de San Nicolás, donde todo adquirió un tinte más íntimo, más sobrecogedor. El discurrir por aquellos rincones fue profundamente emocionante, con ese contraste tan toledano entre lo monumental y lo recoleto, entre lo grandioso y lo entrañable.
La Virgen de la Estrella coronada se presentaba bellísima, radiante. El ajuar, de una finura exquisita, resplandecía al sol poniente; el Niño Jesús, igualmente hermoso, compartía ese aire majestuoso y tierno a la vez. La ornamentación floral, de gran gusto, ponía el broche perfecto a un conjunto cuidado hasta el más mínimo detalle. No era sólo estética: era una manifestación del amor con que Toledo venera a su Madre.
Lo vivido ayer me dejó hondamente impresionado. Fue uno de esos momentos que marcan la memoria, que no se olvidan, porque tocan el alma. La Virgen no parecía simplemente pasar por las calles: caminaba realmente con nosotros. Así lo sentí. Así lo viví. Volveré, sin duda. Porque aquella presencia de Nuestra Señora de la Estrella en las calles de Toledo me ha dejado el corazón lleno de María Santísima.
HIMNO A NUESTRA SEÑORA DE LA ESTRELLA
Letra: D. Juan Ignacio López Serrano.
Música: D. Luis Miguel Sánchez Vicente.
En los cielos de Toledo
hay una Estrella escogida
que tiene trono en Bisagra
y en el Arrabal Capilla.
Todos los siglos te cantan
de Tavera hasta Bisagra,
tus hijos, cantos elevan
y Santiago en sus campanas
por ti proclaman y rezan:
¡Salve Señora y Estrella!
En los cielos de Toledo
hay una Estrella escogida
que tiene trono en Bisagra
y en el Arrabal Capilla.
Nuestro corazón implora
que cuando llegue la hora
de abandonar esta tierra
suene siempre nuestra loa
agarrados a tu reja:
¡Salve Señora y Estrella!
En los cielos de Toledo
hay una Estrella escogida
que tiene trono en Bisagra
y en el Arrabal Capilla.
¡Salve Señora y Estrella!
¡Salve Señora y Estrella!
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